No hay dos iguales. Cada veta de madera cuenta una historia distinta en nuestras manos.
Respaldo total. La tranquilidad de comprar directo a quien fabrica tu sonido.
Embalajes reforzados para que el ritmo llegue intacto a cualquier rincón del país.
Maderas seleccionadas por su densidad y acústica. Un equilibrio perfecto entre estética rústica y potencia profesional.
Cada cajón que sale de mis manos lleva mi sello de calidad. No tercerizo el armado, no apuro el secado. Cada instrumento tiene su propio tiempo de maduración.
Ese compromiso artesanal asegura que cuando te sientas sobre un Tupaka, sientas no sólo los graves y agudos, sino también la dedicación y el respeto por el oficio de luthier.
"Tupaka es el resultado de una búsqueda incansable por el sonido puro. No buscamos la perfección industrial, buscamos la imperfección orgánica de la madera que hace que cada golpe tenga alma."
Desde mi taller en Córdoba, dedico semanas a cada pieza. Entiendo que un instrumento no es solo madera; es un compañero de escenario y parte de nuestra historia musical.